martes, 19 de julio de 2011
Autónomos con encanto - 3 - CRISTÓBAL COLÓN
Que un autónomo sea capaz de liderar un cambio radical en nuestra percepción del mundo parece poco probable y, sin embargo, de vez en cuando sucede. Cristóbal Colón se aferró a su idea, tan insensata como valiosa; estaba convencido de que podía llegar al lejano oriente navegando hacia occidente. En definitiva, estaba dispuesto a hacer lo contrario que los demás.
¿Fue una idea original?. El oscurantismo de la Edad Media frenó los grandes avances del pensamiento y la ciencia, pero eso no significa que la gente se chupara el dedo. Posiblemente, el primer contacto de Colón con la idea se debiera a especulaciones de taberna, bravatas de marinero. Colón las escuchó y se negó a creerlas. Seguramente volvió a escucharlas más veces, versiones diferentes del mismo tema, y su lógica seguía rechazando esas premisas.
Luego, en sus viajes, recopiló evidencias, tuvo tiempo para pensar, para fantasear y acabar madurando un convencimiento férreo, como suele suceder. Poco a poco se convirtió en el emprendedor más terco de su tiempo.
Desarrollo su Business Plan. Un análisis precipitado que pecaba de optimismo en las cifras y equivocaba por completo el objetivo. ¿Cómo consiguió entonces financiación?.
En primer lugar: tuvo paciencia e insistencia.
Presentó el proyecto al rey portugués y a su consejo. Aceptó que le dieran largas. Luego se movió buscando aliados en Castilla y Aragón, presentó el proyecto a los Reyes Católicos, a los sabios, a los santos y a quien hiciera falta. Arrancó un "puede ser" poco convincente pero supo esperar a que la reconquista terminase.
También cerró un contrato ventajoso.
Pese a las dificultades iniciales al buscar apoyo no aceptó el primer trato que le ofrecieron. Sabía lo que necesitaba y se garantizó recursos, reconocimiento y réditos en las Capitulaciones de Santa Fe.
Por último, y creo que lo más importante de todo, supo contagiar su pasión por la idea.
Su objetivo, las Indias Orientales, estaba equivocado. Sus cálculos del trayecto (que es como decir sus costes) infravalorados. Sin embargo, el resultado fue mucho mejor del esperado.
Hay un componente de azar en toda inversión, otro de corazonada y una buena parte de análisis, reflexión y buenos números. Pero hay un rasgo muy importante que cualquier partner, cualquier socio de negocios, busca en un autónomo con una idea brillante: compromiso. La seguridad de que no abandonará a la menor contrariedad, que se dejará la vida en el proyecto.
Así lo hizo Colón. Se subió al barco y zarpó.
La apuesta pudo salirle mal, claro. En el riesgo está el arte.
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