martes, 14 de febrero de 2012

Garabatos en un papel


Evan Williams fue uno de los creadores de Blogger. Tras vender la empresa a Google no se quedó de brazos cruzados, inició un nuevo proyecto: Odeo.
La vocación emprendedora es un veneno adictivo y fatal.

Odeo fue, más o menos, un fracaso. Y eso que Evan puso todo de su parte. Incluso contrató a un tipo listo, Jack Dorsey, quien a priori parecía una persona con soluciones bullendo en su cabeza. La mala fortuna de Evan fue que ninguna de esas ideas salvó Odeo. Las ideas van a su aire.

La buena fortuna de Evan fue que una de las ideas que Jack bosquejó en un cuaderno era tan irresistible que decidieron dedicarle un tiempo, empezar a desarrollar la web como un divertimento sin importancia. Al final esa chorrada (Twitter le llamaron) sedujo a millones de personas.

Es el ABC de la creatividad. Busca una cosa y encontrarás otra.
Pero la lección importante no es esta. La clave es no desperdiciar las buenas ideas, tampoco las estrambóticas. No vale solamente con imaginar, hay que "intentar hacer", y luego hacer a secas, y después rehacer, y mientras tanto creer, divertirse, o ambas cosas.

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